El arte de celebrar Misa


    Hoy, en la fiesta de San Pedro y San Pablo, las columnas de la Iglesia, se conoció la Carta Apostólica papal titulada "Desiderio desiravi" sobre la formación litúrgica del pueblo cristiano. 

   Tomamos las consideraciones que formula AICA al respecto, conteniendo los músculos que hacen mover a los dedos de las manos, para evitar excesos de apreciación:

   "Dice además el comunicado del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos que esta Carta Apostólica es la continuación de la dirigida únicamente a los obispos con motivo de la publicación de Traditionis custodes, cuyo objetivo principal es continuar ‘la búsqueda constante de comunión eclesial’ en torno a la expresión única de la lex orandi del Rito Romano que es expresada en los libros de la reforma litúrgica deseada por el Concilio Vaticano II”.

    Francisco pide seguir asombrados por la belleza de la liturgia, que no se debe ver desfigurada por su instrumentalización al servicio de alguna visión ideológica, sea cual sea. Una liturgia que no tiene nada que ver con un "moralismo ascético" y sí con "comer la Pascua con nosotros". Llama a no conformarse con la escrupulosa observancia de la rúbrica, aunque sin aprobar "la actitud opuesta, que confunde la sencillez con la banalidad descuidada, la esencialidad con la superficialidad ignorante, la concreción de la acción ritual con un funcionalismo práctico exasperado”. Pide cuidar todos los aspectos celebratorios sin despojar a la asamblea de lo que le corresponde, es decir, “el misterio pascual celebrado en la modalidad ritual que establece la Iglesia. Pero incluso si la calidad y la norma de la acción celebratoria estuvieran garantizadas, esto no sería suficiente para que nuestra participación sea plena”.

    Detrás de las batallas por el rito, en definitiva, hay diferentes concepciones de la Iglesia.

    No podemos, precisa el Pontífice, "reconocer la validez del Concilio y no aceptar la reforma litúrgica nacida de la Sacrosanctum Concilium."Hay que educar en la comprensión de los símbolos, y una forma de hacerlo "es ciertamente cuidar el arte de celebrar", que "no puede reducirse a la mera observancia de una rúbrica y ni siquiera puede pensarse como una creatividad imaginativa, a veces salvaje, sin reglas". El rito es en sí mismo una norma y la norma nunca es un fin en sí mismo, sino siempre al servicio de la realidad suprema que quiere salvaguardar, y el arte de celebrar no se puede aprender "por hacer un curso de oratoria o de técnicas de comunicación persuasiva", sino que se necesita "dedicación diligente a la celebración, dejando que sea la celebración misma la que nos transmita su arte". 

     El papa lamenta que en muchas comunidades cristianas, su manera de vivir la celebración “está condicionada -para bien y, por desgracia, también para mal- por la forma en que su párroco preside la asamblea” que se ven amplificadas cuando las celebraciones son retransmitidas online. Y concluye la carta pidiendo a "todos los obispos, presbíteros y diáconos, formadores de seminario, profesores de facultades teológicas y escuelas de teología y los catequistas, que ayuden al pueblo santo de Dios a aprovechar lo que siempre fue la fuente primaria de espiritualidad cristiana”, reiterando lo establecido en Traditionis custodes, para que “la Iglesia pueda suscitar, en la variedad de lenguas, una y la misma oración capaz de expresar su unidad”.

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