Nuestra Señora y su "señora"

 ADVERTENCIA: la presente crónica incluye contenido no apto para almas sensibles y/o piadosas.

  Formulada la aclaración, y dejando de lado lo ocurrido en Nursultán, predicho en anterior entrada (con la aparición estelar del veterano actor ítalo-argentino Giorgio Bergoglio), ayer, día de la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, tuvo lugar -en acondicionadas dependencias del Senado nacional- la puesta en escena de un sainete, un entremés, protagonizado por la primera actriz tolosense Elizabeth Wilhelm, a quien secundaron el no menos veterano comediante puntanoide Adalwulf Jurado Rodríguez Saá, el inacabable comahuense Oskar Parrill y varios destacados miembros del elenco estable de la Compañía Actoral de los Curas Villeros y de Opción por los Pobres. La pieza se titula "La fuerza del abrazo".

   Veamos a parte de la Compañía respondiendo a los vítores (de ahí la "v") de su público:

 


  Durante la representación, la protagonista principal destacó, en el momento culminante de la obra, que está viva "por Dios y por la Virgen". Esto, vale decirlo, viene a cuento de que hace dos semanas había sido blanco de un ataque físico. Este hecho forma parte de otro sainete, que aquí no vamos a explicar...

  Volviendo al punto, Elizabeth (así, del hebreo) mostró, una vez más, sus excepcionales dotes actorales, midiendo cada gesto, cada palabra, cada pausa. Adalwulf, su sonrisa imborrable e impar. Oskar, su habilidad para fingir llanto allí donde jamás lo habrá. Y hay que subrayar el desenvolvimiento, en roles de reparto, de Lorenzo Mitre Toto y Francisco Olveira Paco. Este último, en un instante de la puesta, lució consternado a la vez que atento a las palabras de quien, para todos ellos, es su "señora", en sentido amplio. Veamos, si no:


    

  La sigla pintada en el cubrecabeza ubicado junto al citado actor significa la esperanza, remarcada por el A. D. anexo, de la que todos estos personajes se nutren, que no es otra cosa sino ver a su "señora" entronizada nuevamente en el Parnaso argento, en pocos meses.

  Pues bien, acabada la función llovieron las críticas. Algunas, laudatorias como de costumbre, caso la del matutino "Pravda/12", o la del otrora cantor de goles, el oriental con nombre de dramaturgo romántico francés. Otras, tibias y, por lo mismo, vomitivas. Nos interesa distinguir una, breve pero francamente crudelísima, realista, de esas que más se asemejan al Exocet que hundiera al destructor "Sheffield" que a otra cosa: la del p. Javier Olivera Ravasi, responsable de la página filotradi Que-no-te-la-cuenten.

   El citado sacerdote, para más datos Doctor, expresó en pocos renglones lo que miles de esas bienintencionadas almas a las que previnimos más arriba quisieran poder decirle hoy, también ayer y por qué no mañana, a Doña Elizabeth, la "señora" de esa Compañia: "Aproveche el estar viva, conviértase y haga derogar la ley del aborto". 

     En la función Noche del 8 al 9 de agosto de 2018, en el mismo edificio donde ayer se concretó la teatralización del momento, Elizabeth manifestó su voluntad de acompañar el proyecto legal de instituir el genocidio prenatal en nuestro suelo. Ella, la "señora" de estos inicuos sujetos, no encabezaba el reparto actoral sino que era una protagonista más, del montón de estiércol dramático. En la del nefasto 29 de diciembre, dos años más tarde y en medio del despliegue de una Plandemia global que haría ruborizar al mismísimo Orwell, entonces sí, la "señora" llevaba el ritmo de las entradas y era, sin dudas, la cabeza del elenco de marras. Parecido a éste de la instantánea:

 


  Sabido es que desde comienzos de 2021 ruge en la Argentina la inconstitucional norma que permite matar a la única víctima de asesinato que no puede defenderse de la agresión del homicida. Gracias a, entre otros actores, a esa "señora" Elizabeth. O Kristina, para sus amigos.

   Más sabido es que, para nosotros, LA Señora, NUESTRA SEÑORA, es la de la fiesta de cada 15 de septiembre.



   Nuestra Señora de los Dolores, la Corredentora, ora pro nobis.

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